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Comarca de las Cinco Villas
:: 2018 ::

Yesa, clave para evitar una catástrofe

El embalse de Yesa ha vuelto a ser  crucial para evitar graves problemas en la ribera baja de Navarra y en Aragón, así como la localidad de Sangüesa que desde la construcción del actual embalse ya nunca ha tenido afecciones directas en su núcleo.

Yesa se encuentra hoy al 92% de su capacidad con un aporte en su cola de 251 m3 por segundo  y ha estado reteniendo las avenidas del río Aragón  controlando así, al máximo, el vertido a pie de presa para evitar el incremento de caudal del Ebro. Si el recrecimiento ya estuviese operativo podría haber laminado mucho más el caudal de Ebro; se estima que el doble de capacidad de regulación.

La Confederación Hidrográfica del Ebro ya inició en febrero (y más tarde en marzo)  un desembalse de caudales controlado desde el embalse de Yesa, en la cuenca del río Aragón. Esta maniobra de explotación se comunicó  a los usuarios de este embalse en el sistema de Bardenas y tuvo  como objetivo mantener un nivel de seguridad del embalse tras las últimas precipitaciones recogidas en la cabecera del río Aragón.

 El  embalse de Yesa  realizaba  la función de laminar avenidas (al retener más caudales de los que llegan desde el río Aragón) y mantuvo  un nivel que ha permitido realizar esta misma función en los episodios de lluvias y aumento de caudales en las próximas semanas, tal y como ha sucedido y reduciendo  el caudal en el río Ebro en las avenidas y evitando así la inundación de localidades ribereñas.

Antecedentes año 2009

Los embalses de Yesa, en el Aragón, e Itoiz, en su afluente el Irati, evitaron en 2009 que la ribera aragonesa del Ebro y Zaragoza recibieran una avenida de magnitud similar a la de septiembre del 2003, que anegó miles de hectáreas y obligó a evacuar poblaciones como Pradilla.

Año 2015

Las actuaciones en Yesa y el pantano del Ebro consiguieron reducir la avenida del Ebro en  más de un 25%.

El embalse de Yesa salva a Sangüesa