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Comarca de las Cinco Villas
:: 2019 ::

<>, contó el ciclista profesional Sergio Garrote

Ser Cinco Villas

Con 21 años su vida dio un giro inesperado. Un accidente laboral le provocó una lesión medular alta. Hasta entonces era ciclista amateur, por eso, y tras este fatídico suceso, ver cada día sus dos bicicletas, la de montaña y la de carretera no era fácil. Decidió, por un tiempo, apartarlas de su vista. Eso si, en todo este proceso no se perdía, por televisión, las carreras del que 20 años después sería su seleccionador de handbike, Félix García Casas. El ciclista profesional Sergio Garrote enmudeció con su testimonio a todos lo que participaban en la segunda edición de las jornadas Educando con el Ciclismo de Ejea de los Caballeros.

 

Sobre la mesa muchos mensajes de esfuerzo y sobre todo positividad. Y es que dejó claro que <<el ciclismo cambió mi vida. Todo se derrumbó, volví aprender hacerlo todo, pero hoy puede decir que he encontrado mi lugar en el mundo>>. A sus 40 años, se encuentra en su mejor momento profesional y deportivo. Por eso, recordó que alcanzar esta meta <<no es fácil pero no imposible>>. Y es que, como destacó durante toda su intervención, ser ciclista es un estilo de vida <<yo lo soy hasta cuando duermo>>, comentó entre risas. 

 

El ciclismo educa, enseña y sobre todo alberga historias personales dignas de admirar, como la del ciclista ejeano, también de handbike, José María Calvo. Siempre ha estado relacionado con el deporte, antes de su accidente hacía culturismo. Tras él, probó el atletismo adaptado y finalmente se decantó por esta modalidad deportiva porque <<la bicicleta engancha>>.  Todo un ejemplo de superación para los cincovilleses que lo conocen, este deportista con mayúsculas lleva un año sin poder subirse a su bici por una insuficiencia renal. Sus mensajes ayer hicieron mella. No es un buen momento para él, obligado a estar lejos de su deporte, pero insistió en que <<hay que luchar por conseguir tus sueños. Yo me comprometo a seguir haciéndolo como hasta ahora>>.  

 

Cómo Mila López, que lo hace desde que es bien pequeña. Nació con espina bífida y ha sido intervenida en varias ocasiones. El handbike, al que llegó tras un anuncio spam de internet, le ha cambiado la vida. <<Todo ha cambiado, de no salir de casa a no entrar en ella>>. Y es que lo que más valora es el ambiente y el compañerismo que se desprende de cada carrera. Estar en Ejea es una auténtica escuela para los verdaderos protagonistas de estas jornadas, los más pequeños que miran atentos a sus ídolos y escuchan cada uno de sus consejos. Fotos, autógrafos, abrazos,… todo ciclista y ex ciclista que pasa por aquí se implica. Desde Sheyla Gutiérrez o Sergio Samitier al histórico Javier Mínguez.

 

Por la tarde, cerca de 300 niños pedalearon en el VI Trofeo de Escuelas David Cañada. <<La carrera se organizó antes que estas jornadas y se disputa por el centro de la ciudad. Es un lujo para todos ver cómo corren los 300 niños y niñas entre 6 y 16 años>>, finaliza uno de los organizadores, Fran Castaño.