Esta monografía dedicada al Canal de Bardenas, publicada en el año en el que se cumple el quincuagésimo aniversario de su inauguración, es fundamentalmente un libro de fotografía que recorre todo el cauce artificial con sus imágenes. El texto que las hilvana compone un ensayo en el que se trata del devenir de su construcción, según los avatares de la política hidráulica estatal, de la lucha perenne de los hombres de Cinco Villas por el agua, de los cambios en la economía y en la sociedad de la comarca, con esa nueva repoblación que supuso la colonización, y de la puesta en valor de este Canal como un elemento fundamental en la transformación del paisaje.
Desde el embalse de Yesa al de La Loteta, donde se recoge el agua última que abastece Zaragoza, la malla de acequias que se extiende en el territorio ha convertido en regadío miles de hectáreas, lo que en ocasiones no ha servido para que las localidades rurales por las que transcurre se hayan salvado de la paulatina despoblación. No ha sido el caso de Ejea de los Caballeros, que se ha afianzado como capital de un amplio hinterland y ha sabido sacar partido al motor que supuso el Canal de Bardenas; de hecho, el proyecto de la Ciudad del Agua es fruto directo de su ser.
Pero el Canal de Bardenas, en el paisaje, no es sólo la vía de la que se riega, se bebe o se da de beber a los animales, o se abastecen las fábricas: su curso es belleza en sí mismo, crea una vía verde extraordinaria que recorre una tierra de grandes contrastes y de una riqueza patrimonial excepcional.
Sus autores son: Montse de Vega Mas en la fotografía y Miguel Ángel Pallarés Jiménez con los textos. El libro y la exposción forman parte de un proyecto con el nombre de "Canales de Zaragoza" en los que se incluirán, más adelante, el canal Imperial y el canal de Tauste.