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"Bendita y alabada sea" del ejeamo Agüeras

Al margen de la polémica suscitada la pasada semana por el Movimiento Hacia un Estado Laico que presentó una instancia en el registro del Ayuntamiento de Zaragoza  para que el cántico "Bendita y alabada sea" , que suena diariamente por la plaza del Pilar y sus alrededores, deje de hacerlo, hay que recodar que esta jaculatoria en cuestión es obra del ejeano Juan Francisco Agüeras.

El ayuntamiento reconoció en 2002 la labor de este ejeano, que vivió entre el siglo XIX y XX y que fue organista y maestro de capilla del Pilar, dándole en nombre de una calle en su villa natal.J.F. Agüeras González

Juan Francisco Agüera González (Ejea de los Caballeros , Z., 1876 - Cartuja de Aula Dei, Z., 1936) (GEA)

Músico aragonés, presbítero, sucesivamente organista y maestro de capilla de la basílica del Pilar de Zaragoza. Su formación musical se inicia al ingresar en el Colegio de Infantes del Pilar de Zaragoza en 1884, permaneciendo allí nueve años. Durante este tiempo ocupaba el cargo de organista titular del Pilar D. Valentín Faura, y el de maestro de capilla D. Antonio Félix Lozano , con quienes se formó Agüeras. Providencialmente sería también el sucesor inmediato de ambos, ya que Agüeras fue nombrado, previa oposición, Organista Primero de la Basílica del Pilar en 1903, y en 1908, tras la muerte de Lozano, maestro de capilla del mismo templo.

En el intervalo entre su estancia en el Colegio de Infantes y su cargo de organista titular del Pilar, Agüeras pasaría al Seminario para cursar los estudios eclesiásticos. En el año 1900 cantaba su primera misa en la iglesia de San Felipe de Zaragoza. En 1914 abandonaría su puesto de Maestro de Capilla en el Pilar para ingresar en la cartuja de Aula Dei, próxima a Zaragoza. Allí realizó, entre otras misiones, la de maestro de novicios hasta 1934, año en que pasó como prior a la cartuja de Miraflores, en Burgos, permaneciendo ahí hasta el año 1936, en que aquejado de grave enfermedad volvió a su primitiva cartuja, donde falleció.

El número de sus obras, pertenecientes todas al género religioso, es abundante en relación con el período de su vida que dedicó a la composición musical, destacando su Misa Eucarística para tiples y órgano, obra premiada en el concurso «Música Sacra», realizado en Bilbao en mayo de 1911. También es muy popular su jaculatoria Bendita y alabada. En el resto de su producción existen graduales, himnos, salve, ofertorios, antífona, misas, etc., obras compuestas para diferentes combinaciones vocales e instrumentales.

 

 

 

 

 

 

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