Cálido e hidrológicamente bueno. Este es el balance que emite la Agencia estatal de meteorología en Aragón para el trimestre comprendido de junio a agosto de este año. Un verano que se ha convertido en el más cálido desde 1971 con una temperatura media de casi 25 grados y en el que se han intensificado los extremos con más lluvias en las zonas húmedas y muy deficitarias en las zonas secas. El otoño se presenta sin grandes novedades, temperaturas dentro de la normalidad y pocas lluvias. No obstante, el descenso de las lluvias será poco marcado y no provocará problemas para la reserva hídrica de los embalses. Así lo prevén desde la Agencia Estatal de Meteorología, AEMET, cuyos responsables presentaban esta semana la predicción de cara a la próxima estación. Las precipitaciones, “estarán ligeramente por debajo” de la media. En principio, este ligero descenso no provocará problemas en los embalses, porque en otoño ya comienzan “los primeros temporales de lluvia y sobre todo en el norte de Huesca hasta de nieve”,
Un verano cálido que comenzó con temperaturas algo más frías en el mes de junio, que subieron en julio y con baremos algo más bajos en Agosto. Sin embargo, en este mes destaca el episodio más significativo del verano, la ola de calor en la que se registraron valores máximos absolutos como los del 27 de agosto con 42,8 grados en el aeropuerto de Zaragoza. En cuanto a las preciptaciones, en su balance global, Aragón ha vivido un año seco, con puntos incluso muy secos en el valle del Ebro, Cinco Villas, Ibérica zaragozana, Monegros y La Litera. Por el contrario, fue húmedo en los Pirineos y muy húmedo en la ibérica turolense y la comarca de Albarracín.