EjeaNoticias
Comarca de las Cinco Villas
:: Opinión ::

No hay peor sordo que el que no quiere oír; o sí.

José Barea, catedrático emérito de Economía en la Universidad Complutense y director de la Oficina del Presupuesto en el primer Gobierno de José María Aznar, propuso ya en el año 1996 (hace 15 años) que, de forma paulatina, se elevase la edad de retiro hasta los 70 años, en consonancia con el retraso de los jóvenes en incorporarse al trabajo y con la mayor esperanza de vida. Para evitar la quiebra del sistema público, añadía, será imprescindible adoptar además medidas como extender a toda la vida laboral el periodo de cómputo de las pensiones (ahora son los últimos 15 años), estimular el crecimiento demográfico o cuando menos evitar un retroceso, y potenciar los sistemas complementarios de previsión (fondos de pensiones y privados y de empresa) y que reiteraría en 2001 y en 2003, años de exponencial bonanza.
El profesor Barea, pragmático y de talento reconocido, propuso en su día lo que después será realidad: retrasar la edad de jubilación porque, como dice, “está claro que un minero no llega a los 65 años trabajando, pero a un juez, a un profesor o a un médico, precisamente los años le confieren sabiduría… “Pero a la gente le gusta poco trabajar”. “Qué bien, estoy deseando jubilarme y ver museos”, dicen. Y a los tres meses están hartos de ver museos. Y, ¿qué hacen a la postre? Mueren de inanición.
El problema no es nuevo. Hace 100 años que rige este sistema de jubilación a los 65 años cuando la esperanza de vida era de 45 y escasos eran aquellos afortunados que conseguían beneficiarse de ello.
La realidad es tozuda y tras años de llenar la caja única con atípicos ingresos han llegado las vacas flacas y las advertencias de los prestamistas mundiales que no se creen ya el cuento de la lechera en los países desarrollados.
No obstante quedan algunas preguntas en el aire. ¿Por qué el Banco de España no atajó la política de las subprime de bancos y cajas que ahora pagamos todos? ¿Por qué se siguen aceptando vergonzosas jubilaciones anticipadas todavía a fecha de hoy? ¿Por qué se congelan pensiones, se reducen sueldos a funcionarios mientras que los directivos de la banca, a la que el resto de mortales están ayudando, no se rebajan sus espectaculares honorarios?
Los intentos de reformar el sistema de pensiones tampoco es nuevo y tiene innumerables episodios; todos ellos rechazados por posturas radicales de sindicatos y especialmente por ser poco rentable para los partidos políticos que utilizan en demasía políticas cortoplacistas.
Ya en el año 2001 se firmó un acuerdo por Gobierno de Aznar, Comisiones Obreras y patronal (UGT se negó a suscribirlo) se indicaba que "se revisará el sistema de cálculo de manera que se tenga en cuenta de forma progresiva el esfuerzo del trabajador a lo largo de su vida laboral". La única realidad posible es que se prolonga la edad de jubilación, o se cotiza más o la pensión será menor.
No es menos cierto que en el resto del mundo desarrollado cuecen calderadas y ya en 2003 ya hubo convulsiones en Alemania, Francia por este planteamiento. Alemania ya congeló durante 2 años las pensiones ya aprobó, junto con daneses y noruegos la jubilación a los 67 en diferentes tramos; y eso que su economía va como un tiro.
Cuando la economía en España iba viento en popa nadie se atrevió a “tocar” el tema para no ser vilipendiado por todos y ahora que se decide afrontarlo, porque no hay otra solución, todos se echan encima del gobierno por plantearlo.
Cada día que pasa queremos vivir más y mejor, lógico; el único contrapunto es que para eso hay que escotar en la ronda y parece que no estamos dispuestos a hacerlo.
Utilizar la táctica del avestruz no es recomendable, pero menos aún utilizar este asunto de vital importancia para no caerse del cargo sindical o para llegar al poder. Y peor todavía es hacer populismo con los actuales pensionistas a los que nada les afectará estos cambios y que muchos de ellos no verán.

 

:: Más noticias ::