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Comarca de las Cinco Villas
:: Opinión ::

Algo sucede cuando lo nomal se convierte en extraordinario

Algo sucede cuando lo normal se convierte en extraordinario.

            Tras años de practicar lo “políticamente correcto” en todos los ordenes de la vida se ha llegado a un insólita situación: hablar claro y decir lo que se piensa sin circunloquios se ha convertido casi en extravagante. Dejar de utilizar eufemismos se esta interpretando como agresión y hablar claro y alto es sinónimo de apestado. Todo esto no tendría demasiado interés si no fuese porque detrás se esconde un pecado capital: la erosión  en la libertad de expresión; eso sí, con mucha hipocresía.

            Días atrás, un destacado dirigente político de izquierdas, lanzaba unas reflexiones ante un nutrido grupo de sindicalistas. El hombre de la política pasaba por su misma izquierda a los sindicalistas; éstos, ruborizados, murmuraban con la frase “pega fuerte el ponente”. Inquietante. Sindicalistas liberados notaron temblar sus cimientos, construidos muchos de ellos en solares públicos.

            El poder, insaciable por definición, se infiltra indefectiblemente en los principios de la libertad de expresión. Frases como “hoy no toca”, que ya son clásicas de algunos políticos en las ruedas de prensa, son el preludio del caciquismo. El silencio ante preguntas incómodas demuestra, además de mala educación y grosería, la pérdida de valores democráticos. El poder y los políticos al servicio del pueblo. Que ilusión casi perdida.

            Los medios de comunicación privados, quizá el último reducto de la caballería andante, no se atreven a entablar batalla campal por sus principios éticos porque  están, cada vez más preocupados por sus famélicas cuentas de explotación.

 

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