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Comarca de las Cinco Villas
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Castas

Al igual que de la crisis financiera seguimos sin aprender, lo mismo nos ocurre con los escándalos en la política. Ahora es la imagen de  políticos catalanes esposados frente a la Audiencia Nacional lo que eleva el grito pro-dignidad de parte de la clase política y judicial.
Llevamos años viendo a quinquis, administrativos o empresarios esposados en las puertas de los juzgados, años de ver sentencias populistas antes de un juicio justo o años aguantando programas vomitivos de televisión que denigran a las gentes sin que nadie haya clamado por la dignidad del reo, del imputado o del difamado. Ahora les toca a algunos de ellos y ven como esas imágenes son indignantes. Son esos mismos que por esa misma justicia mediática de la que ahora reniegan, han llenado portadas de periódicos y revistas, inaugurando la temporada del Liceu o navegando junto al rey en aguas vigiladas para su seguridad. Ahora, que les toca a ellos, quieren retocar el protocolo de los reos.
Habría que sumar a esta serie de despropósitos la exoneración a Camps por un juez “amiguísimo” o de cómo, tras confesar el señor Millet el robo a manos llenas, el juez le deja tan campante por las calles de Barcelona.
Se rasgan las vestiduras aquellos que ahora se ven en los telediarios y que inventaron la frase de “ahora no toca” cuando un periodista le hacía preguntas incómodas (como es su obligación) al honorable Pujol. El propio Pujol ¿honorable? dijo horas antes de la detención de Prenafeta y Alavedra que no había que tirar de la manta. Que hipócrita; claro que hay que tirar de la manta, y hay que levantar la alfombra para barrer toda la suciedad guardada si es que los partidos políticos quieren seguir pidiendo la confianza a sus administrados.
Dentro de este desasosiego aún se respira cierta cordura. El alcalde socialista de Santa Coloma de Gramanet y sus concejales imputados han dejado todos sus cargos. Igualico que la aragonesista Pinilla.

 

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